Estamos fondeados frente a la base chilena González Videla, esta nevando copiosamente en copos grandes y lentos. Seria un ámbito muy bucólico si no fuera porque estamos rodeados por miles de pingüinos que graznan.
A la tarde visitamos la base chilena que comparada con nuestra pobre Alte. Brown parece el palacio de Versalles. Nos recibió el jefe de la base y parte de su dotación con la amabilidad y hospitalidad propias del pueblo chileno. Les contamos nuestra aventura, intercambiamos regalos y nos volvimos al barco a comer una colita de cuadril con puré. No voy a contar que el pisco sour está enfriándose en el mar porque van a pensar que somos todos alcohólicos.




