Trabajador incansable, siempre dispuesto a ayudar y muy gracioso. Panadero, pizzero, mecánico y lo que hiciera falta. Sufrió bastante el frío pero se lo bancó y cuando hubo que exponerse al clima y al agua lo hizo sin dudarlo. Un fenómeno.
Trabajador incansable, siempre dispuesto a ayudar y muy gracioso. Panadero, pizzero, mecánico y lo que hiciera falta. Sufrió bastante el frío pero se lo bancó y cuando hubo que exponerse al clima y al agua lo hizo sin dudarlo. Un fenómeno.
Durante los próximos días iré publicando fotos de nuestra expedición. Pero quería empezar con lo que para mí fue la clave del éxito de nuestra expedición, la tripulación. Individualmente capaces, como equipo fueron formidables. Todas las maniobras se ejecutaron con precisión, cada uno concentrado en su función y coordinado con los demás. Pocas palabras, solo las necesarias para coordinar e informar, fueron la característica de su trabajo. Esa fue lo que nos permitió ir más lejos de lo que esperábamos.
El clima abordo fue de alegría, diversión, pasión por la exploración y respeto por los demás. Disfrutamos de nuestra compañía y nos dimos espacios de soledad aun en un lugar tan confinado. No hubo conflictos ni discusiones, en pocas palabras, la pasamos bárbaro.
A las 17.45 el Velero Antarktikos tomó amarras en el Puerto de Ushuaia. Sin novedad
Informe de Miguel Urbieta, 9.18 hs Con viento del W de 25 nds el Antarktikos llegó a Williams para hacer los trámites de salida de Chile y ya en estos momentos están navegando rumbo a Ushuaia, esta etapa llega a su fin. |
BRAVO!!!! por el Antarktikos y su gran tripulación.
Informe de Miguel Urbieta: pasadas las 19 hrs el Antarktikos amarró en Puerto Toro, con viento SW de 30 nds, navegaron todo el día a muy buen ritmo y ahora están en plena preparación de la cena donde festejaran el cumpleaños de Ricardo, luego a dormir temprano, mañana están zarpando a las 0300 hrs hacia Puerto Williams a completar el papelerío y continuar a Ushuaia donde estarán en horas de la tarde.
Hoy es el cumple de Ricardo, no son muchos los que se dan el lujo de festejarlo aquí. Y como para estar a la altura de la celebración el Cabo de Hornos lo recibió en su mejor expresión: viento de 50 nudos con rachas de 70, un poco de lucha y emoción para completar su cara de feliz cumpleaños.
me preguntarán que es lo más duro de la navegación en la Antártida diría sin dudarlo, el estado de alerta permanente, las guardias constantes, el vestirse a las apuradas y hasta dormir con las botas puestas. Las cosas cambian en un instante y el desastre llega en minutos. Esta tripulación tuvo siempre un nivel de concentración irreprochable y eso nos salvó de varias. Pero aquí, lejos de peligros evidentes e inminentes y un poco agotados por tanta tensión, nos cuesta mantenernos alerta. Las charlas se dedican a cenas y festejos en Ushuaia. Un esfuerzo más que esto no es un lago y estamos cerca de casa!
Mañana a la mañana deberíamos estar llegando al Cabo de Hornos y tenemos que decidir si paramos a descansar o si seguimos hasta puerto Toro o puerto Williams y le ganamos 1 o 2 días al regreso. Por lo que veo todos tenemos ganas de llegar a casa y estar con los nuestros. Ganas de contar lo que vimos y vivimos, de volver a nuestra vida que ya no será la misma. Y uno que yo conozco anda callado y pensativo, debe andar tramando algo porque un soñador no puede vivir sin un sueño.
Hoy el viento bajó un poco y se ordenaron las olas, aprovechamos para desplegar todas las velas y escuchar algo de música, tango, piazzola y finalizamos con Pavarotti a todo volumen, fue una imagen maravillosa.
Estaba sentado en el cockpit tomando mi café tranquilamente cuando veo el lomo de una ballena a no más de 4 mts sumergirse debajo del barco, sonó la alarma de fondo, o en el Drake hay menos de 5 mts de profundidad o tenemos una ballena bajo el casco. Agarrense todos! Nada, nada. Entonces cruzó por popa, volvió hasta unos 3 m asomo la enorme cabeza y nos miró. Yo empecé a buscar argumentos, que Melville escribía ficción, que Ahab nunca existió. Pero se fue como vino, sin aviso. En nuestra travesía vimos muchas ballenas pero todas nos ignoraron, nunca vimos un comportamiento tan peculiar. Un buen recordatorio de que la aventura no termina hasta que lleguemos a Ushuaia.